La falsa evidencia de un PP católico

enero 13, 2009

Por Grupo Eugenio Merino

¿Cómo es posible que algunos dirigentes del PP estuvieran situados en la zona reservada a los curas y a los diversos ministerios litúrgicos en la misa de Colón del pasado día 28? ¿Cómo es posible que la denominación de Mayor Oreja como candidato del PP a las europeas sea noticia en las páginas de religión? ¿En qué piensan los periodistas católicos cuando piden el voto al PP, aún reconociendo que es un partido abortista? El grupo Eugenio Merino contesta a estas y otras preguntas: siguen a Maquiavelo y no el testimonio de Santo Tomás Moro.

Decía Rovirosa que la mentalidad de una persona se sostiene en las evidencias que configuran su conciencia; se trata de certezas adquiridas y no necesariamente verificadas racionalmente, sino que forman parte del patrimonio interior adquirido desde niño en el seno de una familia o de un grupo determinado.

A algunas de estas evidencias los antropólogos las llaman “dictados tópicos” en cuanto que dictan unas normas sobre cómo son los habitantes de un determinado lugar; ya se sabe, que si los catalanes y milaneses son laboriosos y los andaluces y napolitanos vagos; o si las mujeres son cotillas y los hombres fuertes y valientes. Otras son más modernas y tienen que ver con la pertenencia a un equipo de fútbol o con vestir determinadas modas o marcas, que llegan a clasificar a los jóvenes en tribus. Hasta hay algunas de ellas que tienen que ver con la comprensión política desde la pertenencia a una nación a la afiliación espontánea a un determinado partido; hay quien es muy español o muy catalán, o se define como de derechas o de izquierdas “de toda la vida”, sin que en realidad sepa definir muy bien por qué, pero lo defenderá visceralmente.

Todas estas evidencias interiores tienen una poderosa influencia en cómo se relacionan las personas con su entorno, en sus decisiones morales y en el trato de unos grupos con otros. Pensemos, por ejemplo, lo distinto que es plantearse la paternidad cuando era evidente aquello de “hijo sólo hijo bobo” o cuando a la que tiene tres hijos todos le llaman “coneja” en su oficina o en el ascensor de su casa. Pensemos las consecuencias de que durante décadas la sociedad vasca haya dicho “algo habrá hecho” cuando ETA mataba, y las víctimas tuvieran un entierro vergonzoso y sin autoridades a las 8,00 de la mañana antes de trasladar el féretro a un pueblo de Extremadura. Estas evidencias acaban siendo una falsa conciencia de lo que está bien y lo que está mal, previa a toda convicción moral e impuesta por la vía de los hechos a la decisión personal.

Pero qué ocurre cuando estas evidencias no son sólo pensamiento de un colectivo sino que hay quien las convierte en pensamiento institucional. ¿Qué ocurre cuando las regiones privilegiadas por el Franquismo creen evidente que fueron sus víctimas y negocian cobrándose siempre “deudas históricas” interminables? ¿Qué ocurre cuando los que pertenecen a partidos que mataron en la Guerra Civil se creen que sólo hubo barbaridades imputables al otro bando? ¿Qué ocurre cuando alguien se cree que defiende “las libertades” restringiendo la libertad religiosa de los padres, con la convicción de que está librando a la sociedad de opresiones ancestrales? Estas evidencias aplicadas a la ley se convierten en otras tantas injusticias que niegan, nada menos, que los principios que dicen defender.

Algo parecido ocurre con los medios confesionales católicos en España. Parece que ni la nefasta experiencia del pasado, ni la afirmación del Concilio de que la Iglesia no está ligada a ninguna ideología o partido, los libra de la evidencia de que la Iglesia y la derecha son lo mismo. Basta ver las informaciones sobre el encuentro de familia en Colón el pasado diciembre: fotos de políticos del PP en primera línea. Políticos que aunque estos medios dicen que fueron de “incógnito” se ve por la foto que alguien de la organización los colocó en la zona reservada al presbiterio y la prensa; lo que muestra que en el obispado de Madrid hay alguien que los considera representantes eclesiales como lo son los sacerdotes o ministros de la comunión que ocupaban ese lugar, ¿o lo que querían era tenerlos a tiro de los objetivos de la prensa? Una comprensión de las cosas que se hace evidente cuando en los días siguientes la nominación de uno de ellos como cabeza de lista a las Europeas por el PP pasa a ser noticia eclesial en los boletines que emite ese obispado y en las páginas de religión de la COPE.

La perversión del tema se las trae, ya que no es un despiste. Otra de las periodistas católicas más puntera lo hacía patente en el Congreso de la Familia organizado este curso por la Diócesis de Alcalá. Cristina López Schlichting lo dijo explícitamente: el primer objetivo es no dividir al PP para poder desbancar a Zapatero y para ello es preciso dejar de lado las cuestiones morales. Una afirmación que la misma periodista reconoció que es inmoral, pues reconocío que el PP esta de acuerdo con la Moral en menos de un 30%, pero que aún así es más importante mantenerlo unido que plantearse la erradicación del aborto o cuestionar a la administración del PP en el ayuntamiento y la comunidad de Madrid por dispensar la píldora del día después a menores sin ni siquiera saberlo sus padres. Es decir, su propuesta es alcanzar el poder y no perder las cotas de influencia que le queden a la democraciacristiana dentro del PP, y esto le parece más importante que la vida de millones de inocentes o la educación moral de nuestros jóvenes.

En teoría política esta inmoralidad sin disimulo tiene un nombre: Maquiavelismo, en recuerdo de Maquiavelo que proponía aquello de que “el fin justifica los medios”. De modo que, como para él lograr el poder y mantenerlo son el principal fin de la política, todo vale para conseguirlo. Este parece ser el argumento de quienes ignoran la moral cuando miran al PP y se rasgas las vestiduras –gesto muy farisaico por cierto- cuando las mismas propuestas vienen de parlamentarios o gobiernos autonómicos de lo que ellos llaman la izquierda.

Frente a ellos Juan Pablo II puso como patrono de los gobernantes y políticos a Santo Tomás Moro, tan culto, moderno y humanistademostró su humanismo y modernidad poniendo el primado de la conciencia que sirve al bien y la verdad por encima de su propia conveniencia, no sólo de su conveniencia política para mantener el puesto como Canciller, sino de su misma conveniencia personal y familiar, jugándose la vida hasta el martirio por no ceder a las inmoralidades contra el verdadero sentido de la familia que le obligaba a acatar su rey. No solo perdió el puesto, sino que dio su vida en el martirio; y por ello es patrón de los legisladores y políticos que en el siglo XXI van a ser perseguidos si defienden la Cultura de la Vida frente a la Cultura de la Muerte. como Maquiavelo, pero no por ello tan pragmático e inmoral como él. Al contrario Santo Tomás Moro

Y ahí esta el meollo de la cuestión. Juan Pablo II sitúa el pragmatismo y el utilitarismo como parte de esa estructura de pecado que es la Cultura de Muerte; y pragmático es lo que propone ser Maquiavelo, o Dña. Cristina que nos pide votar a un partido que ella misma considera contrario en más de un 70% a la moral Cristiana. ¿Y, por qué a ese y no a otro? Puestos a votar  conscientemente por la inmoralidad se podría votar a cualquier otro. ¿O es que quieren llevar a la Iglesia española a repetir la penosa identificación con la derecha, que según el obispo Moro Briz fue la causa de su enfrentamiento con los pobres en la primera mitad del silo XX?

Parece que para ellos Iglesia y derecha han de ser lo mismo. Y atrapados en esta falsa evidencia se niega el discernimiento evangélico que nos pide la Doctrina Social de la Iglesia. En este discernimiento los principios del Mandamiento Nuevo, de la Justicia del Reino y de la solidaridad del Cuerpo Místico siempre se anteponen a cualquier conveniencia y al peso de nuestra vieja mentalidad. Mentalidad que el Reino exige que sea convertida y que Juan Pablo II dice que debe cambiar para salir de la tiranía en nuestras conciencias de las evidencias de una Cultura de Muerte.

Se trata de poner en práctica lo que el Vaticano ha anunciado que hará con las leyes italianas: no se admiten de entrada sin haber pasado por un juicio moral cristiano. Una buena aplicación de lo que la enseñanza de la Iglesia nos pide para ser testigos de la novedad de vida del Evangelio. No atarnos a ideologías, a pre-comprensiones, a evidencias ancestrales ni a tópicos irreflexivos, que son un escándalo que impide a la Iglesia dar testimonio de la novedad del Evangelio y ser en verdad defensora de los pobres y débiles a los que las evidencias de esta sociedad pragmática y capitalista condena a muerte.

Vayamos por el camino de Santo Tomás Moro, que las senda de Maquiavelo ya sabemos que consecuencias tiene: 100.000 personas muriendo de hambre cada día, otras más de 100.000 abortadas solo en España cada año, y el paro que va a alcanzar los cuatro millones; una Europa que se blinda contra los pobres y hace directivas en que a los emigrantes se los retiene más tiempo que a los terroristas. A la hora de votar pensemos en ellos, que son Cristo delante de nosotros, y no en afiliaciones políticas que –como decía Pablo VI hablando del pluralismo político entre los católicos- no son sino la muestra de que estamos vendidos a unos u otros intereses, no por inconfesables menos evidentes por sus perversas consecuencias.


Nacionalidad sólo para descendientes de exiliados republicanos.

enero 12, 2009

Por Juan Pablo Vitali
Nacionalidad para descendientes de brigadistas, valoración de símbolos, exhumaciones, indemnizaciones a las víctimas de la dictadura, etc.  A eso nos tiene acostumbrados el progresismo en España, en Argentina, o en cualquier otro lado del mundo. Una visión absolutamente parcial e ideológica de la historia, sencilla hasta el aburrimiento, porque parece que nadie, absolutamente nadie que haya sufrido violencia de otro signo ideológico, o de otro sector político, tendrá derecho a absolutamente nada más que a los insultos de cualquiera que tenga acceso a una pluma o a un micrófono, de los muchos que están accesibles para eso.

Pero lo más notable es bajo qué conceptos se otorgará la nacionalidad a los nietos de quienes entre 18 de julio de 1936 y 31 de diciembre de 1955 hayan sido exiliados “bajo persecución política o necesidad económica”, según la ley de reparación histórica, cuyo original título se repite a ambos lados del Océano, y supongo que en varios rincones más del mundo.
El concepto en cuestión, podría considerarse basado en el ius ideologicus, el nuevo derecho inventado en clara oposición y en abandono del ius sanguinis, que ha regido a los pueblos de Europa desde tiempo inmemorial.
Parece que si usted es nieto de un exiliado republicano, su abuelo era español. Ahora bien, si su abuelito se ha ido de España por otros motivos o en otras fechas, su abuelo no era español a los efectos de su descendencia, aunque descendiera del mismo Cid El Campeador o del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Eso es discriminación, aquí y en cualquier lado del mundo, pero parece que los campeones de los derechos humanos no se han enterado.
Muy bien, allá va el millón y medio de descendientes de abuelos progresistas, les deseo la mejor de las suertes, en especial, a los seiscientos mil compatriotas argentinos que, con su velocidad habitual, harán cola en los consulados para hacer en España los trabajos que jamás harían en la Argentina.
También a los ciento cincuenta mil cubanos, que sin duda podrán ayudar mucho, porque han sido educados en una ideología avanzada. Si es que el régimen les permite salir, aunque con nacionalidad española no tendrá más remedio que abrirles las puertas del paraíso comunista.
Deseo asimismo que todos aquellos que vuelvan a España sean profundamente progresistas: así aligeraremos un poco la carga de este lado del océano. Después de todo, los que vuelven son todos aquellos que tuvieron abuelos de primera; los de abuelos de segunda tendrán que quedarse, o esperar que deje de regir el ius ideologicus y vuelva a regir el ius sanguinis, algo que parece cada vez más improbable.
Deseo también mucha suerte a los miles de abogados y gestores varios que en este momento están pensando cómo montar el negocio, dada la complejidad habitual de estos trámites.
Suerte también, con las fiestas democráticas que se vienen en el Valle de los Caídos.
Suerte a todos ellos, sobre todo cuando haya que defender Europa.
Quedaremos los descendientes de los conquistadores, que no tendremos nacionalidad española ni ley que nos proteja, pero heredando una sola gota de aquella sangre, será mayor nuestro patrimonio que el de los elegidos de hoy, no por España, sino por los políticos que la gobiernan, para llevarla bien lejos de su destino de grandeza.
Por mi parte, me quedaré donde estuve siempre, donde corresponde a alguien que no es progresista, en la última frontera donde llegó el Imperio Español, mucho antes de su decadencia, cuando la misma ideología que nos dicta este


LA VENDA EN LA HERIDA

enero 7, 2009

Por Juan Morote

Se augura una herida sangrante en el Partido Popular tras el eslalón electoral que tiene que afrontar en el primer semestre. El mordacero Rajoy parece haber aceptado, a beneficio de inventario, este calendario dando por perdidas las elecciones gallegas y las vascas. Para tratar de salvar su pellejo político, amén de querellarse contra todo aquel que no le aplauda e inciense, ha vuelto su mirada hacia aquel sector del PP del que no quiere saber nada desde el Congreso de Valencia.

En este caso, ha posado su vista en Jaime Mayor Oreja, quien representa la cara más coherente del PP. Se trata de un candidato intachable por casi nadie. Otra cosa bien diferente son los motivos que han llevado a Rajoy, el mordacero, a desempolvar al exministro del Interior. La elección de Jaime Mayor viene determinada por un cálculo de supervivencia, no por un giro político.

Rajoy sabe que su mensaje no es capaz de movilizar a su electorado, su contenido es tan fatuo que más del 10% de sus votantes prefieren votar una opción laicista y de izquierdas, como es UPyD, antes que lo que él encarna. El PP perdió las pasadas elecciones gallegas por un solo diputado, presentando a un candidato veterotestamentario, por no decir cretácico, y aún así y con la que está cayendo, Rajoy no se ve con capacidad para recuperar la Xunta.

En el País Vasco, la situación es todavía peor desde el “maricidio”, o sea, desde la liquidación política y la humillación personal de María San Gil a manos del secuaz Lasalle. A partir de entonces, el PP del País Vasco anda buscando su sitio. Si bien sigue siendo lo más decente del panorama electoral vasco, no es menos cierto que no es lo que fue, ni lo que pudo haber sido si María siguiese al frente.

En ambos escenarios, Rajoy solo confía en el empeoramiento económico de la situación de aquí a marzo, para que sus votos se vean incrementados. Esto podría producirse si el PP hubiera planteado una batalla seria sobre cómo afrontar la crisis económica, pero habiendo adoptado una posición seguidista y acrítica con los disparates del Gobierno, parece poco probable que el votante normal vea al PP como la solución a la crisis, al menos por el momento.

Nombrando a Jaime Mayor ha querido ponerse la venda antes de que se produzca la herida, pero Rajoy lleva ya demasiadas derrotas y, lo que es peor, ninguna victoria. Su credibilidad como cartel electoral es inexistente, ni sus parientes confían ya en su futuro político. Ha buscado en Jaime Mayor un chivo expiatorio de la presumible derrota o de la victoria pírrica en las europeas. Aunque el tema tiene una segunda derivada, el mal resultado no sólo precipitará la salida de Rajoy, sino que permitirá que Gallardón dispute la sucesión con el ala seria del PP gravemente dañada. La situación de este partido es más preocupante de lo que se atisba.

La opción del mordacero de ayuntarse con Arriola y Gallardón lo convierte en el protagonista de aquellos versos de Darío:

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

Los nombres y apellidos de los personajes póngalos, al menos hoy, el lector.


Ni con Mayor Oreja

enero 4, 2009

Por Juan Carlos Girauta

Si Rajoy desempolva a Mayor Oreja, a quien tenía metido en el cofre del olvido, será por algo. Desde que el gallego se ganó la desconfianza de María San Gil y Ortega Lara, quien quiera reconocer en el líder máximo un gesto inocente tiene que echarle muchas ganas. Las opciones de Rajoy desde su segunda derrota ante Zapatero no son necesariamente malvadas o estúpidas. De hecho, representan la visión política de mucha gente en la vasta no-izquierda española. Confesémoslo: de la mayoría, que no tiene ganas ni capacidad para discutir las premisas en que se apoya todo el imaginario español contemporáneo, que ya es más progre que los actores antisemitas, más progre que los autores de cabecera de Zapatero y más progre incluso que la jefa de prensa del PP, dispuesta a arrastrar a un periodista por los tribunales siempre que no sea de izquierdas.

Si Rajoy desempolva a Mayor Oreja para exhibirlo por los teatros de Europa, como el Dios muerto de los existencialistas, es porque espera uno de estos dos resultados: que el vasco triunfe, para apuntárselo él, o que el vasco fracase, para apuntárselo a él. La misma jugada podía haber hecho con Vidal-Quadras, otro exiliado de lujo a las adormideras bruselenses. Si el diez por ciento del voto popular ya se lo está llevando UPyD (ver informe de Instituto Noxa para La Vanguardia), la forma más rápida de detener la sangría es presentar a una Rosa Díez con barba y bigote. La cuestión es, ¿goza Rajoy del suficiente crédito? O, dicho de otro modo: ¿Se puede creer, a estas alturas de la decepción y a estas bajuras del arriolismo, en una vuelta del PP a la coherencia, al papel de oposición, a las ganas de luchar por las ideas, a la decencia política?

Tendrían que suceder demasiadas cosas. Que pidieran perdón a María San Gil por la luz de gas y las intoxicaciones, que se ganaran de nuevo a Ortega Lara, que reconocieran sus tremendos errores en el PPC, cuya ilusión tras la marcha de Piqué (que Rajoy vio, tocó y respiró en el acto del Hotel Princesa Sofía) han asfixiado y pisoteado. Que dejaran de escupir a los medios no sumisos del liberal-conservadurismo, que detuviera el lengüeteo con Prisa, que ya es de sonrojo. Demasiadas cosas. Además, Carmen Martínez Castro ha dado el pistoletazo de salida reventándole la Navidad y la tranquilidad a mi amigo Víctor Gago. Pues bien, señora: aquí estamos. Pues bien, Rajoy: ni con Mayor Oreja.


ESTE BLOG ES PRO MAGOS DE ORIENTE

enero 1, 2009

CAMPAÑA DE APOYO Y SOLIDARIDAD CON NUESTROS QUERIDOS MAGOS DE ORIENTE, MARGINADOS Y OLVIDADOS GRACIAS A UN INVASOR GORDO Y SEBOSO PRODUCTO DEL CONSUMISMO COMPULSIVO, DE LA MAYOR MULTINACIONAL Y DE LA GLOBALIZACION.


Estos tres pobres venerables ancianos llevan dos mil años con su PYME, atendiendo únicamente al mercado español y sin intención de expandirse y están sufriendo una agresión que amenaza con destruirlos.
Reivindicamos la figura de los Magos de Oriente (que nunca fueron Reyes) porque:


Los Magos de Oriente son fashion total, su elegancia en el vestir no ha
pasado de moda en dos milenios.
Si no existiesen los Magos de Oriente, las vacaciones se acabarían el 2 de Enero.


Los Magos de Oriente son ecológicos, utilizan vehículos de tracción animal que con su estiércol contribuyen a fertilizar el suelo patrio (nada de trineos volando ni gilipolleces que no existen…)
Los Magos de Oriente generan un montón de puestos de trabajo entre pajecillos, carteros reales y multitud de gente que va en la cabalgata.


De Papá Noel puede hacer cualquier pelagatos, pero para hacer de Magos se necesitan al menos tres.
Los Magos de Oriente fomentan la industria del calzado y enseñan a los niños que las botas se deben limpiar al menos una vez al año. Por contra, el gordinflas exige que se deje un calcetín, prenda proclive a servir de acomodo de la mugre, cuando no de indecorosos ‘tomates’.
Los Magos de Oriente planifican concienzudamente su trabajo y se retiran discretamente cuando acaban la función.
Santa Claus vive en el Polo norte y por eso es un amargado, los Magos
son de Oriente, cuna de la civilización y por ello de una elegancia no
decadente.
Los Magos de Oriente tuvieron un papel destacado en la Navidad, Santa Claus es un trepa que trata de aprovecharse del negocio y que no participó en nada en los acontecimientos de la Navidad.
Los Magos de Oriente son de los poquísimos usuarios que mantienen en pie la minería del carbón en Asturias. No lo han cambiado por gas natural ni por bombillitas horteras.
Los Magos lo saben todo. Santa Claus no sabe otra cosa que agitar estúpidamente una campanita.


Santa Claus es un zoquete
que no respeta los sentimientos de los renos de nariz colorada. No hay documentado ningún caso de maltrato psicológico por parte de los Magos hacia sus camellos.
Los Magos de Oriente son agradecidos, siempre se zampan las golosinas que les dejamos en el plato.


Sin los Magos no se habría inventado el Roscón.
Finalmente, Santa Claus se pasa la vida diciendo ‘¡Jo, jo, jo!’. Risa
forzada y sin sentido. Señal de estupidez.


Empecemos la campaña en PRO DE NUESTROS QUERIDÍSIMOS Y ANTIQUÍSIMOS MAGOS DE ORIENTE, QUE VUELVAN A AFLORAR LAS TRADICIONES CON ARRAIGO CENTENARIO…
Todos los años por estas fechas sufrimos una agresión globalizadora en forma de tipo gordinflón, una manipulación de las mentes de los niños de España y del resto del universo.


Ese adefesio carente del más mínimo sentido de la elegancia en el vestir,
con aspecto de dipsómano avejentado y multirreincidente en el allanamiento de morada por el método del escalo, es un invento de la multinacional más multinacional de todas las multinacionales, Coca-Cola.


En los años 30, cogieron al San Nicolás de la tradición Nórdica, que
originalmente se paseaba vestido de obispo o de duende un tanto zarrapastroso y lo enfundaron en un atuendo con los colores corporativos
(rojo y blanco).

Desde entonces, generaciones de tiernos infantes de medio mundo han sido machacadas por la publicidad, alienándose hasta tal punto que piensan que un mamarracho publicitario representa todo lo bueno del ser humano.


FELIZ E IDENTITARIA NAVIDAD

diciembre 16, 2008

REIVINDICAR LA IDENTIDAD NO ES RACISMO

diciembre 16, 2008

                                                                                                  

POR JUAN PABLO VITALI
Cuando el hombre europeo reclama su identidad, se habla de racismo, y cuando todos los demás reclaman su identidad, se habla de la justa reivindicación de derechos conculcados.

¿Por qué esta diferencia?, se pregunta con su exquisita prosa habitual Juan Pablo Vitali.
En el último párrafo da la verdadera respuesta.
 
 
 
“Solo en los ciclos vitales de las culturas particulares, hay una significación profunda.
Las culturas son primero, luego vienen las relaciones. El pensamiento moderno juzga, empero, lo contario.”
Oswald Spengler
 
 
No poseemos ni siquiera el mero fundamento de una cultura, porque no estamos convencidos aún de estar provistos de una vida verdadera en nuestro interior.
 
Friedrich Nietzsche
 
Para mantener una identidad, debe existir el predominio de una cultura históricamente consolidada.
La identidad, es un patrimonio complejo, que recibe influencias y sufre transformaciones provenientes del exterior, o que son inducidas desde su interior, pero permanece fiel al acervo recibido, mientras la comunidad se mire en él, como en un espejo de conocimiento de sí misma.
La aceptación de influencias, está siempre sujeta a una discriminación, a la previa distinción de lo que se considera positivo, y de aquello que se considera negativo.
 
Hay que tener una identidad, para saber qué es compatible con nuestra personalidad, con nuestros valores y los de nuestra comunidad.
No discernir afinidades es no tener cultura.
Sólo cuando una cultura ha llegado a su final Lo igual e indeterminado puede avanzar destruyendo identidades que se forjaron por milenios.
Porque los hombres de una cultura en su etapa final ya no saben qué enriquece y qué destruye, qué fortalece y qué debilita, qué es compatible y qué no lo es. Prefieren no hacer ese esfuerzo, porque han llegado al final de su impulso vital. Cuando el núcleo profundo de una identidad ha dejado de funcionar, ya no hay discernimiento, sino sólo aceptación de lo ajeno.
 
Esa aceptación indiscriminada de lo ajeno, es la base de la ideología dominante.
El estado de anemia y de debilidad cultural también es propio de esa ideología, pero sólo para imponerlo a las grandes culturas, a las que han tenido o pueden tener todavía pretensiones trascendentes. En cambio, se protegen las identidades si son primitivas, o si resultan de ayuda para señalar a las culturas elevadas como opresión retrógrada, oscurantista o racial.
 
Así se dirige la “geopolítica cultural” del mundo. Es una dialéctica simple, que sólo puede utilizarse cuando se ha vaciado a los hombres de criterio y sobre todo –como en la novela de Orwell– cuando se está en posición de cambiar el pasado con total impunidad.
Este proceso afecta profundamente a la cultura europea, porque está dirigido principalmente contra ella, como cumbre de un milenario proceso cultural, producido por un tipo de hombre, comúnmente llamado indoeuropeo.
Esa identidad cultural –la nuestra– ya muy debilitada en la misma Europa, está presente también en toda América, Australia, y aún en África y en Asia, y es la única que podría oponerse, de conservar su fuerza vital y volviendo a sus raíces, a la ideología de la indiferenciación global, porque es la única que ha dado al hombre, en tanto persona, la altura adecuada para enfrentarla.
 
Por eso, cuando el hombre europeo reclama su identidad, se habla de racismo, y cuando todos los demás reclaman su identidad, se habla de la justa reivindicación de derechos conculcados.
 
No cabe duda, la indiferenciación de lo culturalmente superior es uno de los requisitos previos e indispensables para la dominación.