COMUNIDAD NACIONAL

Por José Javier Esparza

Guevara, michelín del nacionalismo vasco, abandonó la casa del padre y se cobijó en techo socialista. Recién llegado, adornó su habitación con un banderín donde, sobre los colores del Athletic, se leía: “Comunidad nacional”. Y ha sido el escándalo del vecindario, a izquierda y derecha, porque es de mal tono hablar de “comunidad nacional” en la casa de los “demócratas de verdad”. Dicen que “no es terminología democrática”. Será ahora, porque la historia de las democracias modernas está abarrotada de “comunidades nacionales”. No es, como se ha dicho, “léxico fascista”; es puro romanticismo alemán, que es distinta cosa. Digamos la verdad: el banderín de Guevara ha molestado porque pone el dedo en nuestra llaga más dolorosa, a saber, que ya nadie está seguro de que sigamos siendo una “nación” pero vascos y catalanes cada vez lo parecen más.

Una nación no es un fenómeno de la naturaleza: es una construcción humana. Primero hay un pueblo unido por tales o cuales rasgos. Después hay una voluntad más o menos común para que ese pueblo cobre forma política. La nación surge ahí: es un grupo humano que toma conciencia política. El pueblo no es un concepto político; la nación, sí. Ninguna nación aparece si antes no ha habido un proceso de politización. Del mismo modo, las naciones desaparecen cuando dejan de tener conciencia política de sí. El País Vasco nunca había sido una comunidad nacional (léase a Laínz), pero hoy está cerca de conseguirlo: veinticinco años de hegemonía nacionalista no han aspirado a otra cosa. Madrid ha coadyuvado tenazmente a la obra al permitir esa hegemonía y apuntalarla cuando flojeaba. Sólo hay un obstáculo para que el País Vasco sea una “comunidad nacional”: que todavía hay dos comunidades, la vascoespañola y la nacionalista vasca. Es un obstáculo que ya casi no existe en Cataluña: el nacionalismo catalán, con un periodo semejante de hegemonía, ha cumplido el objetivo con la misma aquiescencia de Madrid y sin oposición relevante. ¿Ahora nos escandalizamos? Almas de cántaro

Lo que debería escandalizarnos es más bien esto otro: España, que sí podía ser comunidad nacional, ha dejado de serlo. Y simétricamente: no han aspirado a otra cosa veinticinco años de metódica destrucción de la conciencia nacional de los españoles. En nombre del consenso, de la Constitución, de las autonomías y de Europa, el campo del sentimiento (porque no se trata de otra cosa) nacional de los españoles se ha reducido a la selección de fútbol y a los festivales de Eurovisión. El leve repunte de patriotismo auspiciado por Aznar entre 2001 y 2003 no ha pasado de ser una batalla de las Ardenas. Batalla que, como es sabido, se perdió. Por falta de combustible.

Una respuesta a COMUNIDAD NACIONAL

  1. Formaciones dice:

    Saludos desde Uruguay.

    excelente su blog!
    Le invitamos a conocer el nuestro, compuesto de material original.
    http://www.formaciones.wordpress.com

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