¿LA REBELION DE LAS MASA O LA REBELION DE LAS ELITES?
Agosto 30, 2008
Uno de los libros que considero de cabecera es La Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset donde analiza el concepto del hombre masa producto de una época caracterizada por la estabilidad política, la seguridad económica y el confort producido por el exacerbado consumismo. El Hombre-masa solo preocupado por su propio bienestar no tiene en cuanta nada ni nadie que no sea perpetuarse en la misma situación. La época del niño mimado de la historia. “ Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “ como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a sabor al saberse idéntico a los demás ”
Leyendo El Manifiesto, en su versión en papel, me encuentro con el articulo de Rodrigo Agulló “El progresismo ,enfermedad terminal del izquierdismo” que en su segunda parte nos hable de Christopher Lasch. En su obra “La Rebelión de las elites y la traición de la democracia” le da una vuelta a la famosa tesis de Ortega y Gasset, según la cual la “rebelión de las masas” es la principal amenaza contra el orden social y la tradición occidental. Según Ortega y Gasset el valor de las elites consiste en autoimponerse obligaciones y vivir en al servicio de valores exigentes, sin los cuales la civilización seria inexistente. La masa, por el contrario, es ajena a todo valor de excelencia, y carece de comprensión frente a los grandes deberes históricos: volcada en las trivialidades del bienestar personal , vive confiada en un porvenir de posibilidades ilimitadas y de libertad completa tal como explicábamos arriba.
Pero para Lasch las actitudes mentales que atribuye Ortega a las masas son hoy en día mas caracterizadas por los estratos superiores de nuestra sociedad. La elite ha perdido la fe en los valores de Occidente para pasar a asumir los valores hedonistas que Ortega atribuye al Hombre-masa. Esta clase formada en la mentalidad nómada y multicultural del mundialismo está compuesta por los hombres y mujeres “de paso”, a los que les falta “ese sentimiento de gratitud ancestral, o de la obligación de estar al nivel de las responsabilidades heredadas del pasado”. ¿Un porvenir de posibilidades ilimitadas y la libertad completa no es lo que se nos presenta como el summun del progreso por parte de la actual elite intelectual y política?
¿Y qué ha sido de las masas? Para Lasch las masas han perdido todo interés por la política. Y paradójicamente “sus instintos políticos son más conservadores que los de los autoproclamados portavoces y sedicentes liberadores” . Vemos que preferente en el “pequeño pueblo” donde aun existen algunas de las actitudes más vilipendiadas por el actual sistema imperante ya que el las clases populares “tienen un sentido de los límites considerablemente más desarrollado que las clases superiores” y se muestran por ello más reacias a experimentos sociales. No es por tanto de extrañar que el “pequeño pueblo” sea objeto de paternalistas campañas demagógicas imbuidas en el desprecio que muestran las elites hacia el pueblo manifestándose, entre otras cosas, en la frecuente representación del tipo de la clase popular como un “paleto” , inculto, obtuso, machista, racista, etc… (la España profunda). Son continuas las campañas pedagógicas para que termine aceptando los mandamientos de la elite, y cuando el pueblo se “equivoca” y no va por donde la elite quiere se tiene que repetir la lección hasta que “acierte” con apoyar lo que plantea la elite, como vemos con el tema de las Constituciones Europeas y sus referéndum que solo tienen validez cuando sale ganador lo que le conviene a la elite.
En España tenemos muchos ejemplo de la imposición por parte de las elites de una moral hedonista al pueblo como por ejemplo las bodas homosexual símbolo por excelencia de la liberación de los tabúes históricos y culturales en una visión individualista de la sociedad donde cada uno escoge su moral o su ausencia de moral. ¿Ustedes que opinan? Yo me voy a leer el libro de Christopher Lasch.
Para acabar con Mayo del 68 (instrucciones de uso)
Agosto 27, 2008JOSE JAVIER ESPARZA
La Europa del 68 aún vivía bajo la sombra de la generación que hizo la guerra. Quizás había que desplazarla. La sustituyó la generación de Mayo del 68, que ha venido mandando hasta hoy. Hoy tenemos que desplazarla.
Mayo del 68. No es sólo París, los adoquines, los CSR, De Gaulle que se va, todos esos recuerdos en blanco y negro de un simulacro de revolución pequeño-burguesa. El 68 es bastante más, algo antes y mucho después de esa fecha. Es el despiporre californiano de Berkeley, la fascinación de los jovencitos ricos por el Ché Guevara, la transformación del cristianismo en asamblea del “camarada carpintero”; es la adoración sin límites (ni crítica) por los “condenados de la tierra”, la reivindicación de lo horizontal contra lo vertical, la demonización de cualquier autoridad como “fascista”; es la transformación de lo privado –la sexualidad, por ejemplo- en materia de derechos públicos, es el rencor hacia la propia identidad, es la búsqueda de paraísos artificiales en la droga o en la contracultura o en la evasión espiritual; es la degeneración de la moral en sentimentalismo, la certidumbre paralizante de que todo es relativo, el nihilismo pasivo de la indiferencia; es la expulsión de la norma fuera de la Ciudad, la apoteosis del individuo como regla única de validez universal, y la ceguera ante cualquier realidad conflictiva, y al mismo tiempo la transformación de la lucha de clases en modelo apto para todo (lucha de generaciones, lucha de sexos, lucha de…), y también la Gran Negación: negación de lo bueno como valor, de lo bello como valor, de lo justo como valor. Y después, la metamorfosis de los viejos revoltosos en progresistas gentes de dinero, la petrificación del desorden establecido, el fin de lo político, el repliegue sobre sí mismo, el imperio del mercado y el consumo, de la pequeña satisfacción individual sobre cualquier apuesta colectiva.
Todo eso es, en realidad, Mayo del 68. Nosotros somos Mayo del 68 –bien a nuestro pesar.
¿Acabar con Mayo del 68, dice Sarkozy? Oh, sí: perentoriamente, cuanto antes, incluso brutalmente; empujar este monigote de la Gran Parálisis de Europa con ferocidad y ruido, entre carcajadas joviales, a golpes de espada y maza, al son de himnos venidos del fondo de los tiempos. Pero sabiendo de antemano que el monigote caerá sobre nuestras cabezas. Es la imagen de Sansón moviendo las columnas del templo: lo que da fuerza a la estampa es la certidumbre de que el templo aplastará a Sansón. Así nosotros, hoy, ante Mayo del 68: también caerá sobre nuestras frentes –eso sí: altivas.
¿Acabar con el 68? Sea. Entonces habrá que organizar las cosas de otro modo. Habrá que pensar que la finalidad del individuo no es “gozar sin trabas”, sino ponerse al servicio de algo que le trascienda, incluso si eso implica gozar menos. Habrá que dejar de decir “haz el amor y no la guerra”; ahora habrá que estar preparados para hacer el amor y también la guerra. Habrá que aprender de nuevo a ver el mundo en vertical, a ensalzar el valor de lo bueno, lo bello y lo justo. Habrá que rescatar la idea de mérito y dar a cada cual lo que merezca, y juzgar que es bueno que así sea. Habrá que enseñar a la gente a amar a su patria y a guardar su identidad histórica. Habrá…
Habrá que darle a nuestro mundo la vuelta como a un calcetín.
(Entre usted y yo: no creo que Sarkozy tenga realmente intención de hacer todas estas cosas. Pero a veces en la Historia ocurre que alguien tira una piedra al agua tranquila, la piedra agita un fondo desconocido, el fondo se mueve y transmite su agitación río abajo y, allí, un remanso hierve súbitamente en violenta espuma, y ya no importa ni el agua ni la piedra ni el remanso, sino sólo la fuerza que casi por azar se ha puesto en movimiento. ¿Quién sabe?).
¿Qué somos?
Agosto 6, 2008
“La Derecha no es una ideología, es un estilo de vida que coincide con unos valores fundamentales, y dentro de estos valores, en primer lugar, como cúpula de todos ellos, están los valores cristianos. La Derecha es un estilo de vida permanente dentro del cual está el amor, la familia, la propiedad privada, la fe religiosa, la moral, el heroísmo en la guerra como en la paz, esos son valores fundamentales que siempre han sido, volens nolens, de derechas, porque en contra de todos ellos siempre se han manifestado los de izquierdas. Ellos se han inventado una ideología, una filosofía para poder atacar estos valores que no necesitan de ninguna ideología. La Derecha representa la vida, y la Izquierda representa lo tanático. La Derecha está por el amor normal o natural en contra del aborto, en pro de la familia, en contra de la droga. Y no en balde, porque esto significa defender la vida. Desde el otro campo, desde el campo de las ideologías, que son siempre de izquierdas, brotan siempre los ataques en contra de la vida, defendiendo actitudes contra natura”.
Vintila Horia
Escrito por derechasocial
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